Silencio.
Miro a través de mi ventana, y veo el sol como va cayendo. Los últimos rayos de luz se apagan para dejar paso a la tenebrosa oscuridad.
Mi arrugado rostro se refleja traslúcido en el cristal, y vienen viejos recuerdos a mi cabeza, recuerdos que rememoran momentos en los que estuve en el Cielo y otros en los que estuve en la Tierra.
Todos nos hemos creído rápidos y fuertes, hasta que llega otro y nos demuestra que es más rápido, más fuerte, más técnico y más listo que nosotros. Ese día somos derrotados.
Las derrotas vienen en el ring, en el sparring, en el entrenamiento diario y en la vida cotidiana.
Pero cuando el mundo nos da vueltas, el murmullo de la esquina nos inunda la cabeza y tenemos la rodilla clavada en la lona, apretamos los dientes, inclinamos la cabeza y lanzamos la saeta de nuestra mirada a los ojos de nuestro rival. Entonces nos levantamos y continuamos con la contienda.
Me gusta pensar que el Sol se hunde hasta lo más profundo de la Tierra, para enfundarse los guantes forjados en las fraguas del mismo averno que le entrega "Charlie".
Con ellos se levanta cada día para demostrar al mundo que está ahí, para seguir con su combate una y otra vez.
Cuando estemos en el Cielo, tarde o temprano seremos derrotados y caeremos de nuevo a la Tierra. Sabiendo esto, podremos reponernos a la caída, lamernos las heridas y continuar con la lucha.
Imagen extraída de: https://www.verpueblos.com/cantabria/cantabria/liencres/foto/795495/
¿Donde te encuentras? ¿En el Cielo o en la Tierra?

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